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¿Dónde está Dios, mi Hacedor?

Pero nadie dice: “¿Dónde está Dios, mi Hacedor, que llena de cánticos la noche, que nos enseña más que a las bestias de la tierra y nos hace sabios más que a las aves del cielo?”. Job 35:10-11

Nosotros perdemos muchas cosas por no meditar en la Palabra de Dios. Si somos Sus criaturas, Él, naturalmente, tiene un compromiso con nosotros. En nuestro mundo, cualquier pareja que se une y produce un hijo tiene compromisos con la educación y el sustento de ese hijo. Cuando un hombre y una mujer se unen, tienen la obligación de alimentar, criar, educar, guardar y proteger al ser que produjeron. Si no lo hacen podrán ser procesados como infractores, pudiendo ir presos. Lo mismo pasa con nuestro Creador. Él tiene un compromiso con nosotros. Pero nadie dice: ¿Dónde está Dios, mi hacedor?

Sin embargo, con la caída de Adán, el hombre transfirió sus derechos para el enemigo, y, de esta manera, estaba en las manos del ser perverso y malo, causador de cada sufrimiento que existe.

Antes de crear al hombre, el Señor creó todas las cosas para que él tuviera un hogar condigno. Él vio todo lo que necesitarían para vivir. Después que la casa estaba lista y preparada, Él formó al hombre del polvo de la tierra y, de la costilla de él, hizo a la mujer. Después el Señor le dio al hombre autoridad para que fuera aquí, en este mundo, como Él: Los bendijo Dios y les dijo: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla; ejerced potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Gn. 1:28). Pero con la caída de Adán, el hombre pasó todos sus derechos al enemigo, y así, quedó en sus manos.

El gran problema de hoy ya no es lo que ocurrió en el jardín del Edén, sino la falta de conocimiento del significado de la obra que el Señor Jesús hizo en el Calvario. Después de la muerte de Cristo, el diablo fue expulso de la posición que, engañosamente, había tomado de Adán; el ser humano obtuvo, entonces, el derecho de ser señor de la situación y tener nuevamente comunión con el Señor. Pero nadie dice: ¿Dónde está Dios, mi hacedor?

Por esta Palabra, somos desafiados a preguntar dónde está el que tuvo la idea de crear a un ser a Su imagen y semejanza. Si pensamos como enseñan las religiones, llegaremos a la conclusión de que Él nos abandonó cuando Adán desobedeció y que no hizo nada para rescatarnos, o que lo que hizo fue insuficiente. De la manera que enseñan los religiosos, Él falló en la obra de la redención.

¡No! ¡Él fue victorioso! Dios nos compró para Él y nos hizo más que vencedores. Ahora nosotros tenemos el derecho legal de asumir la posición de victoria. Nosotros somos la imagen y semejanza de Él aquí y ahora. Nosotros tenemos, de nuevo, todos los derechos necesarios para vencer en cualquier situación.

La autoridad sobre las enfermedades - Que nos enseña más que a las bestias de la tierra... (Job 35:11). En el relato de la creación de los animales, Dios los declaró seres vivientes. Nosotros sabemos que los animales vertebrados no son los únicos seres vivientes, porque existen otros como los virus y las bacterias. Estos, cuando entran en contacto con nuestro cuerpo, nos dañan. Cuando creó al hombre, Dios les dio poder para que también domine sobre estos seres microscópicos: Los bendijo Dios y les dijo: [...] ejerced potestad sobre [...] todas las bestias que se mueven sobre la tierra. (Gn. 1:28). Con la caída, el hombre perdió este poder; sin embargo, con la venida del Señor Jesús, el poder le fue restaurado: Entonces, llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus impuros, para que los echaran fuera y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. (Mt. 10:1). En primer lugar, Jesús dio para los 12 discípulos; en San Lucas 10:9, fue extendido para los 70; después, en San Marcos 16:18, para todos los que creen.

La autoridad sobre los demonios - ...y nos hace sabios más que a las aves del cielo (Job 35:11). En la parábola del Sembrador (Mc. 4:4), el Señor Jesús habla sobre las aves de los cielos que comieron la parte de la semilla que cayó en el camino. Como los discípulos no entendieron, Él les explicó: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios [...] Los de junto al camino son aquellos en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen viene Satanás y quita la palabra que se sembró en sus corazones. En el Edén, el Señor le había dado al hombre poder para dominar las aves de los cielos: Los bendijo Dios y les dijo: [...] ejerced potestad sobre [...] las aves de los cielos (Gn. 1:28). Por haber obedecido al diablo, el hombre perdió esta autoridad; sin embargo, el Señor Jesús nos las devolvió: Os doy potestad de pisotear serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. (Lc. 10:19)

La autoridad sobre los ángeles - Los bendijo Dios y les dijo: [...] ejerced potestad sobre los peces del mar (Gn. 1:28). EL mar está compuesto por agua. El agua es símbolo de la Palabra de Dios. En el mundo del Señor, existen seres - ángeles que hacen la obra de Dios. Originalmente, el hombre recibió de Dios el poder para dominar en ellos, pero no en el sentido de señor para esclavo. El hombre determinaría y los ángeles harían el trabajo. Esta capacidad también fue perdida con la caída, sin embargo, se nos devolvió con el nuevo nacimiento: ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación? (Hb. 1:14). Todos los ángeles son espíritus. Ninguno de ellos tiene carne o hueso. Ellos fueron creados para ministrar y no para que les ministremos. No debemos hacerles oraciones, ni encenderles velas o agradecerles. Nuestras oraciones deben ser hechas, solamente, al Padre (Mt. 6:9). Cualquier oración que se haga a cualquier otro ser, es una falta de respeto al Señor y, por consiguiente, es destinada al demonio.

Los ángeles no fueron creados para que sean servidos; ya sea en oraciones, acciones de gracia, velas, etc. Ellos fueron enviados para servir, nunca para que sean servidos.

¿Y quién irá a heredar la salvación? El que acepte al Señor Jesús como Salvador y Señor de su vida: Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. (Jn. 1:12). ¿Qué debemos hacer para que los ángeles nos atiendan? En el Salmo 103:20 está la respuesta: ¡Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra obedeciendo a la voz de su precepto! Cuando nosotros damos oídos a la Palabra de Dios, ellos realizan la obra. Dar oídos a la Palabra de Dios y creer en Ella es determinar la bendición, que ya es nuestra.

Que da salmos en la noche - Hay días en nuestra vida que, aparentemente, entramos en la noche, en la cual no hay luz. En estas horas, parece que Dios se olvidó de nosotros y estamos abandonados. Si usted se encuentra en uno de estos días, “no se rinda”. Él le dará salmos durante la noche. Usted podrá cantar hasta alcanzar Su presencia, y, entonces, Él vendrá a ayudarle. San Pablo y Silas probaron el cumplimiento de esta promesa en Filipos. Porque ellos expulsaron demonios, fueron azotados y echados al calabozo asegurado de los pies en el cepo. Ellos en vez de lamentarse o murmurar contra el Señor, alabaron a Dios. Cuando alcanzaron Su presencia, la respuesta vino del Señor: Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. (Hch. 16:25-26). En esa misma noche, los apóstoles bautizaron al guardia de la prisión y a toda su familia.

Pero nadie dice: ¿Dónde está Dios, mi Hacedor? - ¿Qué es lo que usted hará ahora? ¿Continuará viviendo como si todo esto no fuera verdad o tomará la decisión más sabia de su vida, entregándose completamente al Señor Jesús? Abra su corazón y Él entrará, haciendo de usted una bendición. Él tenía un propósito cuando lo hizo, no lo frustre. 
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