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El año del Jubileo

Después de haber creado al hombre del polvo de la tierra, el Señor le dio dominio sobre toda la obra de Su mano. Con eso, el Señor le entregó la creación a sus cuidados. Sin embargo, al pecar, el hombre lo puso en las manos del maligno y pasó a ser esclavo de este ser vil y perverso.   

En la historia de Abraham y sus descendientes, el Señor predijo lo que pasaría con la humanidad después de la obra que, Su Hijo - el Señor Jesucristo - haría en el Calvario. Como sombra de la caminada del hombre hacia la redención plena, los descendientes de Abraham, los hijos de Israel, que se habían vuelto esclavos en Egipto, fueron llevados para la libertad en Canaán. El Señor mandó a Moisés - una  tipificación del Señor Jesús - para sacar a Su pueblo de la esclavitud y llevarlo para la tierra de la promesa. Pero, como sabía que las personas hacen mal uso de la libertad y no la conservan, y que seguramente Su pueblo se metería en algún tipo de esclavitud, el Señor creó la ley del Jubileo.   

La ley del Jubileo - El Señor quería que a cada período de 50 años hubiera, para Su pueblo, un nuevo principio económico y social. Cuando en el día de la expiación la trompeta fuera tocada, todos los endeudados, deudores y esclavizados tuvieran la oportunidad de declararse libres de todas las deudas. Después contarás siete semanas de años, es decir, siete veces siete años, de modo que el tiempo de las siete semanas de años te serán cuarenta y nueve años. Entonces harás resonar la corneta el día 10 del mes séptimo. En el día de la Expiación haréis resonar la corneta por todo vuestro país. Santificaréis el año cincuenta y pregonaréis en el país libertad para todos sus habitantes. Este año os será de jubileo; volveréis cada uno a la posesión de su tierra, y cada uno de vosotros volverá a su familia”. (Lv. 25:8-10)   

La orden de Dios era que, a cada 50 años, al ser tocada la trompeta, todos sean perdonados. Las ventas de tierras no podían ser perpetuas. En ese tiempo, si alguien debía a otro, y no podía pagar, perdía sus bienes. Y, si eso no fuera suficiente, la persona o alguien de la familia era dado o vendido como esclavo. De esta manera, muchas familias perdieron todo. Pero, al sonar la trompeta del Jubileo, todo volvía a cero.   

Piense conmigo, estimado internauta, si eso fuese ley en nuestro país. Todos tendrían la oportunidad de empezar una nueva vida, enmendando el fracaso. Si eso fuese practicado hoy, terminarían todos los problemas sociales de nuestra nación, ¿no es verdad?   

Nuestro Jubileo - Cierto día, al llegar a Nazaret, ciudad de Galilea donde fue criado, el Señor Jesús fue a la sinagoga. Ahí, le entregaron el Libro de la Ley para que lo leyera. Al abrirlo, encontró el lugar donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor esta sobre mi, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos, y la recuperación de la vista a los ciegos para poner en libertad a los oprimidos; para proclamar el año favorable del Señor”. (Lc. 4:18-19). Después de leer, Él se sentó y declaró a los que estaban presentes: “Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos”. (Lc. 4:21)   

Desde ese día, el Año Jubileo está en pleno vigor. El Espíritu de Dios usó al Evangelista San Lucas para registrar esta, que es una de las declaraciones más grandes que alguien podría oír de Dios. El que la entiende, no importando de lo que esté sufriendo, seguramente se liberará completamente.   

Permítame examinar rápidamente esta quíntupla misión del Señor Jesús:

1ª - Él me envió para anunciar el evangelio a los pobres.   

Evangelio es una palabra de origen griega que quiere decir dar las buenas noticias. El Señor fue ungido, calificado, habilitado por el Espíritu Santo para anunciar a los pobres que sus problemas habían sido resueltos; para anunciar a los endeudados que sus débitos habían sido cancelados; para decir a todos que estaban sin sus bienes que había terminado el embargo, que la cautividad era cosa del pasado.   

2ª - A proclamar libertad a los cautivos.

Es el mensaje más urgente que los dominados por los vicios, presos en pecados, todos los que son esclavos de los guías - demonios o cualquier otra entidad - necesitan oír.   

3ª - Recuperar la vista a los ciegos.   

Son los cristianos que no se ven en las Escrituras. Mientras una persona no se descubra en la Palabra, no será plena, realizada y feliz. El Jubileo de Dios nos trae esa bendición.   

4ª - A poner en libertad a los oprimidos.

No importa cual es la opresión que está amarrándolo; el ministerio quíntuplo del Hijo de Dios tiene unción para romper todo yugo y poner a los oprimidos en libertad.   

5ª - A proclamar el año favorable del Señor.  

Es el Año del Jubileo; éste es el mensaje que todos los habitantes del planeta deben oír. Los débitos (físico, material, moral y espiritual) ya fueron cancelados. “Ciertamente él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores. Nosotros le tuvimos por azotado, como herido por Dios, y afligido. Pero él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados. El castigo que nos trajo paz fue sobre él, y por sus heridas fuimos nosotros sanados”. (Is. 53:4-5)

Entonces, ¿qué hará usted? Las puertas están abiertas. Basta con que decida y tome posesión, incluyéndose en el Año del Jubileo de Dios para que empiece a disfrutar de esas bendiciones.   

Entonces, ¿qué hará usted? Las puertas están abiertas. Basta con que decida y tome posesión, incluyéndose en el Año del Jubileo de Dios para que empiece a disfrutar de esas bendiciones.   

En este momento, el Señor está listo para hacer el milagro que está necesitando. Todo lo que usted tiene que hacer es creer en Él y confesar a Jesús como su Sustituto y Salvador.  Más bien, ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y si crees en tu corazón que Dios le levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se hace confesión para salvación”. (Rm. 8:8-10)

De hoy en adelante usted puede ser libre de todas sus deudas. El Señor hará con que ellas sean canceladas, renegociadas o darle condiciones para pagarlas. La luz que entró a su corazón a través de este mensaje es suficiente para libertarlo completamente.   

En Santiago 2:12, está escrito: “Así hablad y así actuad, como quienes están a punto de ser juzgados por la ley de la libertad”. Nosotros observamos, por esta palabra que hay dos leyes que pueden gobernarlo: de la libertad y de la esclavitud. Ande y actúe de acuerdo con la ley de la libertad - la del Jubileo. No vuelva atrás para andar debajo de la ley de la esclavitud. Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no os pongáis otra vez bajo el yugo de la esclavitud”. (Ga. 5:1)

Misionero R. R. Soares


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